Mesa 4

Hay cafeterías donde la gente entra, pide algo y se va. Y hay otras donde pasan cosas.

Una conversación que se estira más de la cuenta. Alguien leyendo junto a la ventana. Una canción que hace que, por un segundo, todos levanten la cabeza al mismo tiempo. El ruido del molino mezclado con platos, vapor y voces en distintos idiomas. Las pequeñas coreografías de una mañana cualquiera.

NUWANDA se parece bastante a eso.

Abrimos en Extramurs hace siete meses, después de pasar años detrás de una barra pequeña en Valencia. Antes fue DOCTA. Un take away de barrio donde aprendimos que una cafetería puede ocupar pocos metros y aun así convertirse en parte de la rutina de mucha gente. Le tenemos mucho cariño. Fue nuestra primera experiencia, nuestros primeros cafés en España. Lo que pasó ahí sigue pasando, y todavía es donde, en muchos sentidos, todo empezó.

NUWANDA nació con otro ritmo. Más lento. Más largo. Más pensado para quedarse.

No para sentarse cuatro horas con un portátil y una botella de agua mineral, sino para hacer una pausa de verdad. Un café tomado sin mirar el reloj. Un desayuno tarde. Un vino antes de volver a casa. Una mesa donde nadie apura nada.

El nombre lo entiende quien tiene que entenderlo. Yo decido quién soy. Eso basta.

Por la barra van rotando tostadores de distintas ciudades de Europa. Este mes hay café de Rebeldes en Valencia, DAK en Ámsterdam, The Barn en Berlín, Foundation en Polonia, Three Marks en Barcelona e Ineffable en Sevilla. Rebeldes está con nosotros desde el primer día. Es nuestro café de casa. Los demás entran cada mes — algunos pasan una vez, otros vuelven cuando los pedimos de nuevo, todos dejan algo: una manera de tostar, una conversación, un gesto que se queda.

Una cafetería puede ser muchas cosas. Casi siempre es un mapa.

Hace poco nos incluyeron entre las cien mejores cafeterías de España y ahora estamos en la votación para entrar en las cien de Europa. Está bien decirlo. Pero las cosas importantes suelen pasar lejos de los rankings. Pasan en días normales. A las nueve de la mañana, cuando entra el primer rayo de sol por la ventana. Cuando alguien vuelve por tercera vez en la misma semana y ya no necesita mirar la carta. Cuando el olor a café recién molido se mezcla con la canela de los rolls saliendo del horno. Cuando Szabi, sin levantar la vista, prepara un V60 que tarda el tiempo que tarda y nadie tiene prisa porque acabe.

Mesa 4 nace para escribir de todo eso. La gente que entra. Las decisiones pequeñas que toma un sitio cuando elige una silla, un disco, una taza. Las ciudades con escena propia. Los productores al otro lado del grano. Lo que pasa en Extramurs a las nueve. Conversaciones escuchadas al pasar mientras preparamos un batch brew. Sitios de otras ciudades donde dejaríamos pasar una tarde entera.

Algunas veces escribiremos nosotros. Otras veces, alguien más.

Lo único que prometemos es no publicar nada porque sí.

Por cierto. La mesa 4 existe de verdad. Está frente a la barra. No tiene enchufe. Y probablemente esa sea una de las razones por las que nos gusta tanto.

Javier y Diego
NUWANDA, Valencia


Javier y Diego

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